Desde los Alpes hasta la meseta del Polo Sur, núcleos glaciares como archivos para la ciencia futura, con una infraestructura natural y de muy bajo impacto

Para terminar 3.200 metros de cuota, en elmeseta antárticaEl primer depósito permanente del mundo dedicado a la preservación de núcleos de hielo de montaña ha entrado en funcionamiento.Santuario de la memoria de hielo” es una cueva excavada en la nieve compacta, diseñada para preservar durante siglos muestras glaciares que contienen información sobre la atmósfera del pasado.
El proyecto, coordinado por Fundación Memoria de Hielo, marca un paso clave para la investigación climática: ya no se trata sólo de campañas de perforación y análisis, sino también de una estrategia para la preservación a muy largo plazo de la evidencia física de la historia ambiental del planeta.
Las dos primeras muestras, procedentes de la Mont Blanc (Col du Dôme, 2016) y de gran combinación (2025), llegaron a la Estación Concordia después de un complejo viaje logístico, iniciado en Trieste a bordo del rompehielos “Laura Bassi” y concluyó con un vuelo sin calefacción por el interior del continente. En total, aproximadamente 1,7 toneladas de hielo mantenido constantemente a -20 grados durante el transporte, luego se coloca en un entorno natural estable a aproximadamente -52 grados, sin refrigeración mecánica.
De la logística polar a una cadena de suministro estable para la conservación
El traslado de las muestras se realizó en el marco de la cuadragésima primera campaña del Programa Nacional de Investigación Antártica (PNRA), con la coordinación de laInstituto Nacional de Oceanografía y Geofísica Experimental (OGS) y apoyo operativo de laENEA para la ruta aérea a Concordia.
Se trata de una cadena de frío que, por su duración y complejidad, requería protocolos comparables a los de la criopreservación biomédica, pero aplicados en un contexto extremo y remoto.
El valor científico de los núcleos reside en su capacidad para capturar gases atmosféricos, aerosoles, polvo y microrastros biológicos en capas anuales, lo que permite una datación precisa y reconstrucciones climáticas de alta resolución. Las técnicas emergentes prometen ampliar aún más el potencial informativo de estos archivos. La idea subyacente del proyecto es que las tecnologías futuras podrán extraer datos aún no accesibles, siempre que las muestras físicas se conserven intactas.
Secondo Carlos Barbante, profesor enUniversidad Ca 'Foscari de Venecia y vicepresidente de Fundación Memoria de Hielo,
“Proteger las muestras físicas de la atmósfera y las partículas atrapadas en el hielo significa garantizar que las generaciones futuras puedan estudiar los climas pasados con herramientas que aún no existen hoy”.

Una infraestructura natural, pero sin hormigón ni refrigeración
El santuario tiene aproximadamente 35 metros y ancho y alto 5 metros, atrincherado 9 metros En las profundidades de la nieve compacta, donde las temperaturas se mantienen constantes durante todo el año. El diseño estuvo a cargo de...Unidad Técnica Antártica de ENEA, En colaboración con el 'Instituto Polar Francés (IPEV), tras una serie de pruebas iniciadas ya en las campañas de verano 2018-2019El objetivo era maximizar la vida útil de la estructura y minimizar el impacto ambiental, de acuerdo con el Protocolo de Madrid sobre la protección de la Antártida.
En 2024, la evaluación ambiental del proyecto ha obtenido la aprobación de la Sistema del Tratado Antártico, lo que convierte al santuario en una de las instalaciones de conservación científica más remotas jamás construidas. La financiación inicial fue proporcionada por Fundación Príncipe Alberto II de Mónaco, un socio histórico de la iniciativa.
Archivo global en respuesta a la pérdida acelerada de glaciares
de 2000 Hasta la fecha, los glaciares de montaña han perdido entre 2 y 39 ciento de su volumen dependiendo de la región, con un promedio mundial de alrededor de 5 ciento.
En este contexto, el Fundación Memoria de Hielo ya ha coordinado o apoyado diez campañas de perforación en diferentes áreas del mundo, involucrando equipos científicos de más de trece países. Además de los sitios alpinos, entre ellos Col du Dôme en francia, Colle del Lys en Italia, Colina Gnifetti e gran combinación En Suiza, la hoja de ruta incluye expediciones a los glaciares. Illimani en los Andes bolivianos, Elbrus en el Cáucaso ruso, Beluja en el macizo de Altai, Kon Chukurbashi en el Pamir en Tayikistán, Holtedahlfonna En Svalbard, además del intento de Kilimanjaro En Tanzania, lo que pone de relieve la rápida desaparición de glaciares tropicales raros. El objetivo operativo declarado sigue siendo el de Muestra de veinte glaciares en veinte años, antes de que algunos de estos archivos naturales se vuelvan definitivamente irrecuperables.

Hacia una gobernanza internacional de los datos climáticos físicos
En los próximos años se pondrá en marcha un modelo de gobernanza internacional que establece criterios de acceso, uso y propiedad científica de la zanahoria.
Secondo Tomas Stocker, climatólogo de laUniversidad de berna y presidente de la Fundación Memoria de Hielo,
“Para que estas muestras sean útiles a la ciencia dentro de cien años, deben gestionarse como un bien común global, con reglas transparentes basadas exclusivamente en criterios científicos”.
El marco institucional podría desarrollarse dentro del Decenio de las Naciones Unidas de las Ciencias de la Criosfera, comenzó en 2025.

Innovación científica y responsabilidad intergeneracional
El valor estratégico de la “Santuario de la memoria de hielo” radica en su capacidad de conectar la investigación avanzada, la ingeniería ambiental y la cooperación internacional en una única infraestructura distribuida.
Desde una perspectiva de innovación, el proyecto demuestra cómo la sostenibilidad no se trata sólo de reducir las emisiones, sino también de preservar la información necesaria para comprender y gestionar los cambios actuales.
La creación de un santuario destinado a perdurar durante siglos introduce una perspectiva basada en la responsabilidad intergeneracional. No es una solución al calentamiento global, sino una infraestructura de conocimiento que puede sustentar políticas climáticas más informadas.
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