No digas quién eres, di lo que puedes hacer: regla número 2 de la comunicación efectiva
La segunda entrega de nuestro enfoque en la comunicación efectiva
En el parte introductoria dedicado a la comunicación efectiva hablamos de este tema en general, destacando algunas buenas prácticas a seguir para sacarle el máximo partido. En la primera parte del análisis en profundidad, vimos en cambio la Regla No. 1 de la comunicación efectiva: esforzarse por ser lo más claro, directo y preciso posible con el oyente o el lector. Hoy volvemos al tema y continuamos nuestro enfoque al tratar en detalle la segunda regla de la comunicación efectiva: no digas quien eres, di lo que puedes hacer. Una regla de sentido común que podríamos identificar con un solo adjetivo: concreción. Concretar nuestros discursos o escritos significa ofrecer al público un mensaje lleno de contenidos útiles, ya sea en un futuro inmediato o en un futuro próximo. Los famosos "beneficios para ti" (lo que ganas si me escuchas o si sigues leyendo) son por razones obvias una palanca de marketing muy poderosa, un componente esencial de una comunicación exitosa. Estos son nuestros consejos para pasar de la teoría a la práctica.
Identifique los pasajes sobresalientes en su comunicación.
Una comunicación, en forma hablada o escrita, nunca es algo lineal. Por ejemplo, se pueden distinguir fácilmente una parte introductoria, un cuerpo central y una conclusión. A su vez, estas secciones, si es necesario, se segmentan en subsecciones, cada una con su propia extensión y riqueza de contenido. Según la tradición latina, la oración tenía cuatro partes diferentes:
- exordio (debut): o intento de cautivar a la audiencia deleitando e Moviente con adornos
- historia (exposición): exposición de los hechos, por docere la audiencia, en orden cronológico o con una introducción efectiva
- argumentación (argumento): demostración de la evidencia en apoyo de la tesis (confirmacion) y refutación de argumentos opuestos (refutación)
- perorata (epílogo): la conclusión del discurso, destinada a mover al público al máximo mediante el desarrollo del patetismo
Es claro que una comunicación tan estructurada debe tener, para cada parte, pasajes destacados en los que tienes la oportunidad de condensar los conceptos expuestos. Estos pasajes se introducirán de vez en cuando mediante conjunciones coordinantes de tipo conclusivo: "por lo tanto", "por lo tanto", "por lo tanto", "además", "entonces"... Supongamos el caso de un discurso de presentación de un nuevo propiedad a potenciales inversionistas. En base a lo dicho, construiremos la comunicación con una visión general, una profundización y una conclusión. En cada parte siempre trataremos de enfocarnos espacios propicios para transmitir las ventajas y darle el máximo protagonismo, tema que merece la pena abordar en el siguiente párrafo.
Encuentra las ventajas y destácalas (incluso con una broma)
Nuestra comunicación es directa, clara y precisa, y ahora también se empieza a estructurar. El siguiente paso será ingresar i beneficios esenciales para los oyentes o lectores. A nadie le convencerá que le digan que es el mejor, que ha escrito muchos libros o que ha enseñado en las mejores escuelas. Arreglar la prosa con autocelebraciones seriales sacrifica el tiempo que encuentra y pronto extinguirá el interés del público. En cambio, imagina la efectividad de una comunicación donde, en el momento de máxima tensión, o cuando las personas han abierto los ojos y los oídos, aquí viene la ventaja o ventajas al alcance de todos. Es un poco como cuando vamos por la ciudad buscando una herramienta de bricolaje y de repente, de la nada, aparece el cartel de la ferretería. Así debe ser para nosotros los comunicadores: la concreción de las palabras pronunciadas será tal en la medida en que podremos revelar IL beneficio, y lo haremos en el instante exacto en que tendrá el impacto suficiente para grabarse en la memoria y seguir vivo incluso después de días, con la mente fría, la emoción del encuentro en vivo o la lectura se haya desvanecido.
Volviendo a la hipótesis del párrafo anterior sobre la presentación de un inmueble, tendremos que ser capaz de "colocar" las diversas ventajas de una compra o la entrada en la participación de la empresa constructora que se hará cargo de la construcción. Olvidémonos de recordar que somos una inmobiliaria experta, que llevamos años trabajando en el sector, que nuestra cartera cuenta con cientos de clientes: todos aspectos que, aunque reales, podemos aprovechar al máximo como refuerzos del discurso. . En su lugar, nos centramos en la clase energética (inversión a largo plazo, ahorro en las facturas), en la revalorización del barrio circundante, en la disponibilidad de aparcamientos, en las técnicas de construcción antisísmica, etc. Declaramos claramente y sin demora porque comprar esa propiedad es un trato seguro. Y para convencer hasta a los más reacios, utilizamos una broma tranquilizadora si es necesario, demostrando que no tenemos miedo y que, de hecho, una vez pasado el clímax, nos permitimos el lujo de burlarnos de nosotros mismos. "Bueno, ahora que lo sabes todo, solo te queda hacer las maletas, pensarás en mudarte cuando termines de celebrar".
Variaciones sobre un tema: estilo y estructura según el contexto
Lo que hemos visto en este segundo estudio sobre comunicación efectiva sigue siendo válido en muchas situaciones. Es cierto que siempre tendremos que prestar atención al contexto e personalizar el mensaje en función de la audiencia. Si nos encontramos ante un público de madres y tenemos que presentar servicios para niños, será bueno presentar ventajas comprobables y consultar la web para ampliar la información (el target de madres es uno de los usuarios más activos y atentos de la red) , viceversa, si tenemos trato con papás, orientémonos en escenarios de competencia, éxito, liderazgo, ganancia, tocar más el botón de la autoestima que el de la seguridad. Por ello, tratamos de configurar nuestro pensamiento y nuestra comunicación en función del interlocutor al que nos enfrentamos, evitando así los traspiés y aumentando exponencialmente las posibilidades de acertar. En el próximo episodio descubriremos cómo ponernos en la piel del interlocutor, aprovechando el bagaje y las preferencias que pueda tener nuestro público, a veces sin saberlo. ¡Sigue siguiéndonos!
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