La Zona de Innovación Tunecina de Terna ha pasado de su lanzamiento institucional a un programa operativo, con empresas emergentes, formación y proyectos de construcción energética.

La energía mediterránea no se construye únicamente con cables submarinos. Requiere experiencia, empresas capaces de experimentar con soluciones de aplicación, universidades, operadores de red e instituciones capaces de trabajar a largo plazo. Es dentro de esta trayectoria que la Zona de Innovación Terna, Túnez, el primer centro africano del operador de la red de transmisión italiana, creado para acompañar la evolución del sistema eléctrico tunecino y fortalecer la conexión tecnológica con elItalia.
El proyecto ya no es solo una iniciativa de diplomacia industrial. Su relevancia emerge mejor cuando se observa junto a olmo, la interconexión de corriente continua de alto voltaje promovida por Terna e STEG, el operador de la red eléctrica y de gas tunecina. La conexión entre Sicilia y Túnez unirá dos sistemas eléctricos previamente separados, permitiendo intercambios energéticos bidireccionales y una mejor integración de las fuentes renovables. La Zona de Innovación se centra en el complemento menos visible de la infraestructura: el capital técnico, empresarial y organizativo necesario para que un proyecto de red a gran escala tenga un impacto en la economía local.
La ubicación del centro en Túnez, compartida con el Instituto Italiano de Cultura y la Cámara de Comercio e Industria Italo-Tunecina, evidencia una clara elección. No se trata solo de un centro empresarial, sino de un centro de formación especializada, innovación abierta, universidades y relaciones económicas bilaterales. Entre los objetivos de Terna se incluyen cursos para profesionales del sector, la colaboración con universidades locales y la Escuela Nacional de Ingenieros de Túnez, programas de incubación y el acceso de startups seleccionadas a redes internacionales de socios industriales.

Por qué un operador de red se fija en las empresas emergentes.
Para un operador de sistemas de transmisión, colaborar con startups puede parecer una desviación de su actividad principal. En realidad, la gestión de una red eléctrica moderna requiere herramientas cada vez más alineadas con los sectores en los que operan muchas empresas emergentes: análisis de datos, sensores, previsión de la demanda, mantenimiento predictivo, eficiencia energética, software industrial, sistemas de monitorización ambiental y soluciones de flexibilidad. La transición eléctrica depende no solo de la nueva capacidad instalada, sino también de la capacidad para gestionar la variabilidad, la congestión, la seguridad operativa y la calidad del servicio.
El caso tunecino pone de manifiesto esta transición. Túnez aspira a aumentar significativamente la proporción de energías renovables en el sistema eléctrico, con el objetivo de 35 ciento de capacidad para 2030. Según la guía comercial de EE. UU. actualizada en 2026, el país tenía aproximadamente 787 megavatios de capacidad renovable instalada, incluyendo energía solar, eólica e hidroeléctrica. La brecha entre la capacidad actual y los objetivos a mediano plazo no es solo una cuestión de infraestructura: requiere redes más robustas, permisos, inversiones, experiencia local y herramientas digitales para gestionar la generación y el consumo distribuidos.
En este contexto, la Zona de Innovación de Túnez desempeña un papel fundamental. Por un lado, aporta al país la experiencia de Terna en la gestión de redes de transmisión, la integración de fuentes no programables y la infraestructura de corriente continua. Por otro, ofrece a las empresas locales un canal para conectar con las necesidades industriales, los mercados extranjeros y potenciales clientes corporativos. Esta dinámica se diferencia de la aceleración genérica: su valor reside no solo en el proceso de presentación o selección, sino en la capacidad de verificar si una solución puede adoptarse en contextos reales, regulados y técnicamente complejos.
Desde convocatorias hasta pruebas de mercado para startups tunecinas
La primera selección de la Programa de Expansión Global involucrados en 50 startups y empresas en crecimientoLas cinco realidades identificadas por Terna fueron: Agua de cúmulo, NextAV, Kamioun, Soluciones inalámbricas e AsteroideaSu ámbito de aplicación no se limita estrictamente a la red eléctrica, sino que abarca cuestiones recurrentes en las economías mediterráneas: agua, movilidad, logística, sistemas conectados, monitorización y sostenibilidad operativa. Precisamente esta transversalidad es lo que hace que el programa resulte interesante para su uso industrial.
La nueva edición ha consolidado el modelo y ampliado el grupo de selección. Las startups elegidas de entre más de 60 aplicaciones son Tecnologías Amperon, Soluciones de ingeniería orbital, Voltaje profundo, ProVerdy e Pixii MotorsSu perfil muestra una Túnez tecnológica menos estereotipada que la que suele surgir en el debate europeo: inteligencia artificial industrial, monitorización energética, movilidad eléctrica, datos medioambientales y plataformas para la optimización del consumo. Se trata de sectores donde la demanda proviene no solo de los operadores de redes eléctricas, sino también de la industria manufacturera, la logística, las empresas de servicios públicos, la construcción y los servicios urbanos.
La gira italiana de las empresas seleccionadas dio al programa una dimensión más concreta. Las actividades en Roma incluyeron sesiones de formación, reuniones con empresas, oportunidades de networking y presentaciones a actores clave del ecosistema de innovación. Para una startup tunecina, acceder a un mercado como el italiano no se limita a la visibilidad: implica familiarizarse con las normas técnicas, la normativa fiscal, los modelos contractuales, los procedimientos de compra y las expectativas de escalabilidad. Estos pasos suelen ser más selectivos que la financiación inicial.
La presencia de socios como Cuidado con el puente, ELIS e Microsoft Esto indica un enfoque más amplio del proceso. Terna actúa no solo como patrocinador, sino también como una entidad industrial capaz de aportar necesidades, reputación y una red de contactos. Para las startups, esto puede acortar la brecha entre el prototipo y el mercado. Para el sistema tunecino, puede ayudar a retener el talento y atraer inversiones específicas. El límite, por supuesto, será la capacidad de transformar reuniones y programas en proyectos piloto, contratos y validaciones técnicas cuantificables.
Elmed como infraestructura y como demanda de habilidades.
La conexión con olmo Es el punto más relevante desde el punto de vista industrial. El proyecto incluye una conexión eléctrica de corriente continua desde 600 megavatios, alrededor 220 kilometros, en gran parte bajo el agua, entre el oeste de Sicilia y la península tunecina del Cabo Bon. Las estaciones convertidoras se construirán en partanna, en la provincia de Trapani, y MlaabiEn la zona de Menzel Temime, la tecnología HVDC es la opción habitual para conexiones largas, submarinas o entre sistemas que requieren intercambio de energía con un control de flujo preciso.
El proyecto también ha entrado en una fase más madura en lo que respecta a la cadena de suministro. Prysmian ha recibido la autorización operativa para la construcción de la interconexión submarina, con un contrato de aproximadamente 460 millones de euros. energía hitachi Se le adjudicó el contrato por aproximadamente 770 millones de euros para estaciones convertidoras. Estas cifras sitúan a Elmed entre las grandes infraestructuras de ingeniería eléctrica, pero al mismo tiempo demuestran el complejo sistema de habilidades necesarias para construirlas y gestionarlas.
Una interconexión de este tipo requiere cables, convertidores, sistemas de control, dispositivos de protección, monitorización continua, mantenimiento especializado y capacidad de coordinación entre operadores nacionales. Estos elementos crean oportunidades para proveedores, centros de investigación y empresas tecnológicas que trabajan en datos, automatización, eficiencia, diagnóstico y seguridad. Las startups no construyen los cables ni las estaciones convertidoras, pero pueden desarrollar herramientas útiles para procesos industriales centrados en redes más inteligentes y un consumo más gestionable.
La cuestión no se limita a exportar energía del norte de África a Europa, una narrativa que a menudo se simplifica en exceso. Una conexión bidireccional puede contribuir a la seguridad de los sistemas eléctricos, la gestión de excedentes, la reducción de cuellos de botella y la integración de energías renovables en ambos lados. Sin embargo, los beneficios dependerán de la capacidad de Túnez para desarrollar nuevas fuentes de generación limpia, su marco regulatorio, la sostenibilidad financiera de las inversiones y la calidad de la cooperación entre los operadores.

Un banco de pruebas para la política industrial mediterránea.
La Zona de Innovación de Túnez forma parte de la plan matteiSin embargo, su interés trasciende la dimensión política de la colaboración. El proyecto demuestra cómo la infraestructura energética se está convirtiendo también en un instrumento de política industrial. Dondequiera que se implemente un proyecto de red importante, aumenta la demanda de técnicos, ingenieros, software, servicios de mantenimiento, análisis ambiental, ciberseguridad, gestión de datos y nuevas habilidades operativas. El riesgo, si estos elementos no se desarrollan localmente, es que el valor siga concentrado únicamente en los grandes contratos internacionales.
Desde esta perspectiva, el programa tunecino busca conectar tres niveles: infraestructura física, formación de capital humano e integración de empresas emergentes en redes de mercado más amplias. La colaboración con universidades y actores locales es crucial, ya que evita que el centro se convierta en un simple escaparate para startups. La verdadera prueba será la continuidad: trayectorias recurrentes, indicadores de impacto, casos de uso industrial, contratos, empleo cualificado y la capacidad de las empresas seleccionadas para crecer sin perder sus raíces en la región.
Para Italia, Túnez representa un socio estratégico, con una ubicación geográfica central y un sistema de producción capaz de integrarse en las cadenas de valor europeas. Para Túnez, la relación con Terna, STEG y el mercado italiano puede convertirse en un canal de aprendizaje industrial, así como en una oportunidad para la internacionalización. El objetivo no es replicar modelos de innovación desarrollados en otros lugares, sino crear soluciones acordes con las necesidades del Mediterráneo: redes resilientes, energías más limpias, eficiencia en el uso de los recursos, movilidad sostenible y competencias técnicas con alta demanda en el mercado.
La evaluación sigue siendo necesariamente cautelosa. Un centro de innovación por sí solo no puede transformar un sistema energético, y una convocatoria de propuestas no basta para construir una cadena de suministro tecnológica. Sin embargo, la combinación de Elmed, los programas para empresas emergentes y la formación especializada otorgan al proyecto tunecino mayor solidez que en su fase inicial. La noticia de hoy ya no es la apertura de un espacio de innovación en Túnez, sino la verificación de su utilidad dentro de una transformación industrial que involucra redes eléctricas, comunidades locales y la capacidad de transformar la cooperación institucional en experiencia operativa.
Terna Innovation Zone Tunis: 5 startups de gira por Italia
Aquí hay tres ideas que pueden interesarle:
En Tel Aviv un laboratorio de Enel sobre el uso de IA y robótica en energía
Mina de Energía: el gran avance de Italia en almacenamiento híbrido está listo.
Canarias, laboratorio de innovación tecnológica y sostenible








