Desde los laboratorios de la ETH de Zúrich, una nueva interfaz músculo-hueso abre el camino para robots suaves y precisos que pueden integrarse con nuestros cuerpos.

(Foto: Soft Robotics Lab/ETH Zurich)
La robótica contemporánea está experimentando un profundo replanteamiento. Tras décadas dominadas por estructuras rígidas, motores eléctricos y mecanismos mecánicos, existe un creciente interés en sistemas capaces de aproximarse al comportamiento del tejido vivo. Este es el contexto en el que se inscriben las investigaciones más recientes de Laboratorio de Robótica Suave en la ETH de Zúrich, que ha desarrollado un sistema biohíbrido capaz de replicar la interfaz biológica entre músculos, tendones y huesos, mejorando significativamente la transmisión de fuerza. Este logro marca un paso concreto hacia... robots musculoesqueléticos más eficientes y hacia nuevas aplicaciones biomédicas.
El trabajo, publicado en julio de 2025 en la revista “Science Advances”, es el resultado de una colaboración interdisciplinaria que también involucra a laInstituto de Bioingeniería de Cataluña y lasUniversidad de BarcelonaEn el centro del estudio se encuentra la reconstrucción funcional de la llamada unión miotendinosaEl punto crítico donde el músculo transfiere su fuerza al tendón y luego al hueso. En la biomecánica natural, esta transición es esencial para garantizar la precisión, la resiliencia y el control preciso del movimiento.
Cuando la biología se convierte en arquitectura funcional
Los músculos biológicos combinan características que la robótica tradicional tiene dificultades para replicar: elevata densità di potenza, flexibilidad, capacidades de microcontrol y, en cierta medida, autorreparación. Sin embargo, la integración de tejidos vivos con componentes sintéticos plantea un problema estructural importante: la transmisión ineficiente de fuerzas en la interfaz entre materiales blandos y rígidos, lo que genera pérdidas de energía e inestabilidad. El grupo, dirigido por el profesor Robert Katzschmann Abordó esta cuestión crítica inspirándose directamente en la anatomía humana.
“En la naturaleza, el tendón actúa como un elemento de transición, con una rigidez intermedia entre el músculo y el hueso”.
explica Miriam Filippi, primer autor del estudio e investigador de la ETH de Zúrich.
“Reproducimos este principio utilizando un actuador biohíbrido impreso en 3D, en el que el tejido muscular y el tejido tendinoso se integran con una estructura ósea sintética”.
La solución se basa en la Bioimpresión 3D de células musculares y de tejido conectivo, organizadas en una geometría optimizada mediante análisis computacional. El resultado es una unidad músculo-tendinosa viva, capaz de contracciones repetibles y estables a lo largo del tiempo, anclada a un segmento rígido que simula el hueso. En pruebas de laboratorio, estos actuadores han demostrado... transmisión de fuerza significativamente más alto que las soluciones biohíbridas anteriores.

(Ilustración: Laboratorio de Robótica Suave/ETH Zúrich)
Un paso adelante hacia los robots musculoesqueléticos
El impacto de la investigación va más allá del prototipo. Según el profesor Katzschmann,
Este estudio sienta las bases para sistemas biohíbridos funcionales que conectan de forma creíble la biología y la robótica. Es un paso clave hacia robots equipados con músculos y tendones reales, capaces de interactuar con su entorno de forma más natural.
La declaración refleja un cambio de paradigma: ya no se trata solo de imitar la biología con materiales sintéticos, sino integrar tejidos vivos dentro de los sistemas técnicos.
Desde una perspectiva de ingeniería, la presencia de un tendón bioimpreso con rigidez controlada permite una mejor gestión de cargas variables y movimientos complejos. Este aspecto es particularmente relevante para... robótica colaborativa y asistencial, donde la seguridad y la adaptabilidad al contacto humano son requisitos clave. Un brazo robótico equipado con actuadores biohíbridos podría, en el futuro, modular la fuerza de forma similar a una extremidad humana, agarrando objetos delicados o reaccionando a estímulos inesperados.
Los datos experimentales muestran que los actuadores mantienen su capacidad contráctil durante períodos prolongados, un elemento esencial para cualquier aplicación práctica. Si bien el sistema aún requiere condiciones controladas de laboratorio, la estabilidad demostrada representa un avance con respecto a intentos anteriores. bioactuadores basado en músculos cultivados.
El camino de la robótica a la medicina regenerativa
Las implicaciones más inmediatas podrían surgir en el ámbito médico. La posibilidad de reproducir unidades músculo-tendinosas funcionales in vitro abre nuevas vías para la... medicina regenerativa y para el modelado biomecánico. Un ejemplo citado por los investigadores se refiere al oído medio, donde la interacción entre el diminuto hueso del estribo y el músculo estribo desempeña un papel crucial en la protección auditiva.
“Nuestro trabajo demuestra cómo se pueden utilizar tejidos biológicos diseñados para reproducir la mecánica de los sistemas musculoesqueléticos naturales”.
El académico de la ETH enfatiza además:
“Esto es relevante no solo para la robótica blanda y la tecnología bioinspirada, sino también para el desarrollo de implantes biohíbridos y reemplazos de tejidos cultivados en laboratorio”.
De cara al futuro, estos modelos podrían reducir la necesidad de realizar pruebas con animales y mejorar el diseño de prótesis adaptativas.
En el contexto europeo, la investigación se inscribe en una estrategia más amplia de convergencia entre las ciencias de la vida y la ingeniería avanzada, apoyada en los últimos años por programas de financiación orientados a la innovación interdisciplinaria. Politécnico Federal de Zúrich, en particular, se confirma como uno de los ejes principales de esta transformación, con implicaciones que van desde la robótica industrial hasta la salud.

(Foto: Soft Robotics Lab/ETH Zurich)
Escenarios futuros entre ética, escala y aplicaciones en el mundo real
A pesar de los avances, persisten importantes interrogantes. La escalabilidad de los sistemas basados en tejidos vivos, su mantenimiento a largo plazo y las implicaciones éticas del uso de células biológicas en dispositivos técnicos son temas que requerirán un amplio debate. Además, la transición del laboratorio a entornos operativos requerirá soluciones para alimentar, controlar y proteger los componentes biológicos.
Sin embargo, el trabajo del Soft Robotics Lab sugiere una dirección clara: la innovación en robótica no solo proviene de algoritmos más sofisticados, sino también de una comprensión más profunda de mecánica de los seres vivosIntegrar músculos y tendones reales en sistemas artificiales significa acercarse a máquinas capaces de moverse, adaptarse e interactuar de maneras más acordes con la experiencia humana. Este horizonte, que abarca la robótica y la medicina, redefine la frontera entre lo natural y lo artificial.
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(Foto: Soft Robotics Lab/ETH Zurich)


