En el parque congoleño, la investigación sobre los grandes simios se convierte en un banco de pruebas para datos, comunidades locales, bioseguridad y ecoturismo controlado.

En Parque Nacional Salonga, En República Democrática del CongoLa conservación del bonobo está avanzando con una medida inusual para muchos proyectos ambientales: a largo plazo. Investigadores y rastreadores han estado trabajando durante años para acostumbrar a un grupo de aproximadamente 60 bonobocon el objetivo de posibilitar, en primer lugar, la observación científica de cerca y, en una etapa posterior, formas de turismo de naturaleza cuidadosamente reguladas.
El caso es relevante porque muestra una frontera apenas visible de la gestión ambientalNo se trata solo de proteger un área, sino de establecer procedimientos repetibles, desarrollar conocimientos locales, recopilar datos y fomentar la confianza social en torno a una especie vulnerable. La habituación no es entrenamiento ni implica interacción directa. Es un protocolo de presencia controlada, en el que los mismos observadores acuden a diario, con un comportamiento predecible, sin alimentar a los animales ni forzar su respuesta.
La complejidad es evidente ya en la rutina. Los rastreadores pueden dejar el campo alrededor del 3 por la mañana para llegar al nido de la noche anterior antes de que los animales se muevan. A partir de entonces, siguen al grupo en el bosque hasta que se construyen los nuevos nidos nocturnos. Inicialmente, los bonobos huían al ver a la gente. Hoy en día, los investigadores a veces logran quedarse con ellos para dos o tres horas, aunque la presencia de más visitantes aún podría ser excesiva.
El contexto territorial explica por qué este trabajo tiene un valor que va más allá de la mera observación animal. La página oficial de la Parque Nacional Salonga describe la zona como el parque forestal más grande de África, con 33.500 kilómetros cuadrados, una cubierta forestal cercana a la 95 ciento del paisaje y una participación potencial igual a 40 ciento de la población mundial de bonobos. La UNESCO considera a Salonga la mayor reserva de selva tropical de África y destaca su aislamiento, con acceso principalmente por vía fluvial.
La ciencia de la habituación entre comportamiento y seguridad
El elemento más innovador del proyecto no está en una sola herramienta, sino en la integración entre observación etológica, protocolos sanitarios, técnicas de monitoreo y organización del trabajo de campo. WWF ha indicado que el Proyecto de habituación de bonobos se inició en 2023 y tiene como objetivo promover la coexistencia entre los bonobos y las comunidades humanas, creando además las condiciones para un turismo futuro basado en la observación responsable.
La metodología se basa en tres pasos: identificar grupos y subgrupos, fortalecer las habilidades de los rastreadores y establecer un clima de tolerancia a lo largo del tiempo. En la práctica, esto significa reconocer a los individuos, registrar sus movimientos, interpretar las señales de estrés y mantener una distancia suficiente. Los bonobos, al igual que los chimpancés, se encuentran entre los parientes vivos más cercanos de los humanos; el WWF también nos recuerda que comparten el mismo 98,7 ciento del ADN. Esta proximidad hace que la bioseguridad sea crucial.
“La idea de la habituación es encontrarse con el grupo todos los días de forma amistosa y no interactiva, para que los animales acepten la presencia humana como parte del bosque.”
La frase, atribuida por el artículo de la revista Mongabay al investigador Félix Isefali BofekoAclara un aspecto que a menudo se pasa por alto: la confianza no nace de un contacto más intenso, sino de una presencia menos invasiva. En un bosque denso y remoto, el progreso científico también depende de la capacidad de no precipitarse. La repetición forma parte del método, no es un detalle logístico.
La vulnerabilidad sanitaria exige precauciones adicionales. Los grandes simios pueden estar expuestos a patógenos humanos, incluidas infecciones respiratorias. Por lo tanto, el proyecto de Salonga incluye exámenes de detección, higiene, uso de mascarillas al estar cerca de los animales y distancias mínimas. Cuanto más cerca esté la investigación de la fauna silvestre, mayor será la dependencia de los resultados respecto a la disciplina operativa. sostenibilidad En este caso, el objetivo del modelo no coincide con una fórmula de marketing, sino con la capacidad de reducir el riesgo biológico y conductual.
Datos biológicos, sensores y una red científica más amplia.
La habituación genera valor incluso antes de la llegada de los visitantes. Los animales menos temerosos pueden observarse de forma más continua, lo que permite recopilar información sobre relaciones sociales, alimentación, movimientos, uso del espacio y composición de subgrupos. El material biológico recolectado sin contacto directo, como muestras fecales y urinarias, permite realizar análisis genéticos, nutricionales y de salud.
Salonga forma parte de un grupo más grande. Proyecto de Diversidad del Bonobo, o BonDiv, que tiene como objetivo construir el primer conjunto de datos estandarizado en toda la distribución de la especie. El proyecto declara actividades tales como selección de sitios, capacitación de investigadores y la instalación de cuadrículas de monitoreo desde 25 kilómetros cuadradosRecopilación de datos de comportamiento, muestreo ambiental, cámaras trampa, vegetación, clima y compartición en tiempo real con socios y autoridades.
Según datos publicados por BonDiv, la iniciativa incluye nueve sitios principales, 14 emplazamientos satélite, oltre Vídeo 60.000 desde cámaras trampa y más 10.000 muestras Recopilados. Estos datos nos ayudan a comprender por qué la habituación no es solo un requisito previo para el turismo. Es una infraestructura de conocimiento, útil para vincular el comportamiento animal con el estado del bosque, la presión humana y las prioridades de intervención.
La monitorización automática también forma parte de esta arquitectura. Mongabay también informa de la introducción de cámara trampa y herramientas monitoreo acústicoCon la perspectiva de sistemas capaces, algún día, de detectar disparos y orientar patrullas. Aquí la conservación se topa con un terreno conocido. investigación y desarrollo: sensores distribuidos, datos ambientales, protocolos de calidad y decisiones operativas basadas en evidencia.
Un trabajo coordinado por el Instituto Max Planck y citado en 2024, estimado entre 8.000 y 18.000 Bonobos adultos en Salonga, según datos recopilados entre 2000 y 2018. Los autores hallaron una población que parece estable a largo plazo, pero también indicios preocupantes respecto a su densidad y distribución. El mensaje es cauteloso: el Congo sigue siendo un refugio importante, pero requiere una gestión continua, datos comparables y el monitoreo de las presiones externas.
Las comunidades locales y el conocimiento se transformaron en trabajo.
El proyecto adquiere una dimensión social porque Salonga no es un vacío geográfico. La gestión de un parque tan extenso, dividido en sectores y caracterizado por un acceso difícil, depende de las relaciones con las comunidades que viven en los alrededores y, en algunos casos, dentro o cerca del área protegida. Históricamente, muchas personas han asociado el parque con restricciones, controles, detenciones por caza furtiva y conflictos por el uso de los recursos.
Según Mongabay, los responsables del programa han contratado a residentes locales, incluidos antiguos cazadores, porque el conocimiento del bosque puede convertirse en una habilidad clave para la conservación de los bonobos. diez personas Los residentes locales ahora tienen empleos relacionados con el proyecto. Es una transición delicada: saber interpretar huellas, nidos, vocalizaciones y rutas no es algo secundario, sino una forma de conocimiento ecológico desarrollado sobre el terreno.
La página oficial de Salonga indica que desde De mayo de 2016 'SInstituto Congolés para la Conservación de la Naturaleza WWF gestiona conjuntamente el parque, con el apoyo de socios internacionales y contribuciones al desarrollo rural y a las actividades de investigación. Este marco es importante porque la protección de la vida silvestre no puede separarse de una infraestructura mínima, canales de denuncia y comunicación con las comunidades.
En este caso concreto, se han instalado puntos de acceso a internet y mecanismos de reclamación en pueblos cercanos para ofrecer a los residentes un canal de comunicación más regular con la administración del parque. Para las empresas, instituciones y organizaciones que trabajan en proyectos medioambientales en entornos remotos, el mensaje es claro: la tecnología útil no solo permite observar la fauna, sino que también reduce la asimetría de información entre las autoridades, los investigadores y las poblaciones locales.
Ecoturismo controlado y los límites de un modelo frágil.
La posibilidad de avistar bonobos en libertad sigue siendo, por ahora, una perspectiva más que un objetivo consolidado. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) informa que se está construyendo infraestructura turística, como alojamientos, restaurantes y oficinas, en la región de Salonga. Sin embargo, el proyecto también pone de relieve la principal limitación de cualquier modelo de turismo de vida silvestre: el valor económico no debe prevalecer sobre la seguridad de los animales ni sobre la calidad de las relaciones con las comunidades.
Un turismo de naturaleza bien regulado puede generar ingresos locales, financiar la conservación y fortalecer el interés público por las especies amenazadas. Sin embargo, en el caso de los bonobos, el margen de error es mínimo. Un exceso de visitantes, el incumplimiento de las distancias de seguridad o la falta de controles sanitarios adecuados podrían poner en peligro años de trabajo. La naturaleza gradual del proyecto indica que la demanda turística no puede ser el único factor determinante en la toma de decisiones.
Para el sector de la conservación, el Parque Salonga ofrece una lección práctica: las soluciones eficaces surgen de la alineación de la investigación, la gestión pública, el conocimiento local, la infraestructura básica y una financiación estable. El resultado más visible, en el futuro, podría ser que un visitante observe bonobos en el bosque. El resultado menos evidente, pero que ya está en marcha, es la construcción de una red de expertos capaz de transformar datos, trabajo local y conservación biológica en un modelo verificable.
En este sentido, lahabituación de los bonobos Más que una historia turística, se trata de un experimento en gobernanza ambiental. Su éxito dependerá de la continuidad de los protocolos, la transparencia con las comunidades, la solidez de los datos y la capacidad de reconocer que la confianza, en el Bosque de Salonga, es un recurso que se construye lentamente y se pierde con mucha facilidad.
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